Se me hace muy extraño que no conozcas la canción... Junto a "Llamando a la Tierra" catapultó a la fama a M-Clan, un grupo de Murcia. El cantante de llama Carlos Jarque y es todo un personaje, con una voz que ha evolucionado bastante (para bien) desde los inicios.Han pasado de hacer versiones de clásicos americanos a canciones propias con mucho gusto, con "fundamento".
Aquí cuando conoces a una Carolina es habitual pensar en "pues trátame bien", a raíz de la letra de la canción. He escogido un directo porque suenan mucho mejor que en enlatado, y aquí encuentras a Fito Cabrales, el líder de Fito y los Fitipaldis (ese grupo queda para otro día).
Dedicado a todas las Carolinas:
Hablando de Cortázar ¿sabes que Antònia Font tiene una canción inspirada en
Rayuela? Se llama Mecanismes: si te
fijas en la letra (que está en catalán) describe la escena del principio, con
el paraguas perdido y desmontado... Antònia Font es aquel grupo mallorquín de los que ya te había hablado, con un pop surrealista bien interesante.
"Aquel paraguas viejo
que sacrificamos en un barranco del Parc Montsouris, un atardecer helado de
marzo. Lo tiramos porque lo habías encontrado en la Place de la Concorde, ya un
poco roto, y lo usaste muchísimo, sobre todo para meterlo en las costillas de
la gente en el metro y en los autobuses, siempre torpe y distraída".
Eso es lo que explica
la canción y es el segundo párrafo. Más que un placer culposo es una rareza que me ha venido a la mente.
Hola,
No sé si Loquillo llegó a cruzar el Charco. Supongo que sí. Esta es una de sus canciones míticas aquí, yo diría que una de las que mejor describe mi ciudad. Es curioso porque aparecía en un disco del año 84 (El ritmo del garaje) de cuando Loquillo era Movida (ya hablamos de ese momento antes) pero somos muchos los que la descubrimos algo más mayores, con el disco en directo A por ellos.... En la grabación de ese disco ves cómo todo el mundo se la sabía y la coreaba. Un caso de canción que va ganando con los años. Yo la encontré entonces, porque en la primera grabación todavía estaba escuchando Parchís (una versión española de Menudos).
La letra de esta preciosidad es de Sabino Méndez, el poeta del grupo que lo abandonó posteriormente. La letra te explica la visión de un tipo que mira la ciudad desde uno de nuestros cerros, el Tibidabo. Con todos ustedes, Cadillac solitario, de Loquillo y los trogloditas.
Hola,
Te comienzo la historia de hoy, no garantizo terminarla, cualquier emergencia puede, efectivamente, emerger. Comienza así: Totó La Momposina es una cantante de música tradicional de la costa atlántica, de finales del siglo XX. Se hizo en el tradicional pueblo de Mompox, enclavado en una isla del Magdalena, tradicional y lleno de fervor religioso, de ahí viene lo de momposino. Es un pueblo de mulatos, a unas 5 horas de carretera del mar (el que sean costeños no quiere decir que vivan en la costa, una de las contradicciones de este país). Totó se dedica a rescatar música de palenques (las poblaciones a las que los negros cimarrones huían de sus amos españoles), que es la conexión más fuerte que tenemos con África y, por una serie de coincidencias de esas que da la vida, Peter Gabriel, cuando inicia su proyecto de World Music, la escucha, la invita a Londres a grabar un disco (muy recomendado, por cierto). Allí, como parte del staff del sello discográfico, hay un joven ingeniero de sonido que hace parte de la producción: Richard Blair, que se enamora de la música de Totó y decide venir a Colombia a averiguar qué paraíso flotando en nubes de cielos azules y mariposas amarillas, arrulladas por la brisa suave de los ríos que atraviesan una selva de flores es este. A pesar de que Colombia es otra cosa, se queda, y decide comenzar a experimentar con lo que hacía en Londres: DJ, con el nombre de Sidestepper.
Entonces, DJ Sidestepper inicia trabajando con percusión “nativa”, trayendo cantaoras, incluyendo cantantes y asociándose con grandes músicos colombianos, que estaban bajo el ala de Carlos Vives. Sobre todo, su mejor momento, fue cuando comenzó a trabajar con Iván Benavides, el compositor de la inmensamente hermosa La tierra del olvido (y que conste que no me gusta mucho Carlos Vives). Así se convirtió en banda: simplemente Sidestepper y fue uno de los pioneros de lo que acá llaman cumbia electrónica, impulsando gente como Bomba Estéreo, Onda Trópica, Systema Solar, Papaya Republic. Además, puso en las discotecas, en general, la música fusión colombiana desde rock con guasca (un ritmo campesino de la meseta cundiboyacense) hasta jazz con pasillo, la música del pacífico colombiano brincó, también, y lo afro, “contaminado” en Bogotá, se volvió furor, como un tercer nacimiento de la cumbia, luego de la expansión de mediados del siglo pasado. La expansión o segundo nacimiento de la cumbia, es una historia larga, pero termina con el nacimiento de la cumbia mexicana, la cumbia peruana y la cumbia argentina, entre otras.
Entonces, pues, música de Sidestepper: tal vez, la canción más sonada: Más Papaya.
Y un bonus track, Deja (la letra, por cierto, proviene de una pinta de Yagé).
Hola,
Hoy vamos un poco más allá, ese momento en que superamos el año 2000, ya éramos mayorcitos. Aquí surgió una nueva categoría social: los gafapastas. Snobs, cultivados, con un Murakami bajo el brazo (que no habían leído). Este grupo era su fetiche.
Comenzaron cantanto en inglés em 1997, de puro pretencioso, pero vieron que su público les adoptaba mejor en castellano. El nombre sí les quedó: Love of Lesbian. Su cantante es un tipo con la voz engolada, Santi Balmes. En su momento no me hacían la menor gracia, pero hace unos 3 años, mientras estudiaba el Máster de gestión cultural, encontré a varias fans del grupo, casi me lo metieron por intravenosa... y al final he de reconocer que tienen discos buenos y algunas canciones memorables. Quizás la más conocida sea Club de fans de John Boy, pero yo voy con otra.
La canción que te propongo es Allí donde solíamos gritar. El videoclip está grabado en una zona de Barcelona donde yo voy bastante (la montaña de Montjuïc) porque tiene muy buenas vistas (no solo del puerto, también de la ciudad) y es un buen lugar para la contemplación. Salen muchos lugares de la ciudad en realidad... Y hay un verso que me gusta: "diez años antes de este ahora sin edad" Volvemos a ese tema que siempre arrastramos, hacerse mayor, que ahí está bien descrito (o al menos a mi me dice algo).Ahí va.
Hola, terminan los 90s (¿recuerdas? la época del self-destruct sumado al forever-young) y la muerte de Cobain ya es solo una resaca. Todo lo que creíamos era “underground” se volvió “mainstream”, ocultó su cabeza o, simplemente, murió. MTV ya no era una fuente para buscar nueva música, mejor Napster, mejor Internet, en general. Y las fuerzas no aguantaban para estar cada fin de semana en un pogo distinto.
Bogotá es una ciudad encerrada, sin espacio público, donde la gente no se conoce, no se habla, se trata a las patadas, se odia, solo existen los espacios privados. En la casa, somos amables, pero estamos vigilados. En el colegio, somos lanzados, pero estamos vigilados. En la universidad, somos salvajes, pero, un poco menos, estamos vigilados. En el bar, no, no hay vigilancia, y es de noche. Y, como dice La maldita vecindad, “Sol, no sabes lo que pasa. Esta es la noche y de la noche son las cosas del amor”. (Siempre lo olvido: bar=discoteca). El bar, entonces, es el sitio donde el bogotano se transforma, se convierte en una máquina de ligar (el ligar español), porque baila y a través del baile conoce, socializa, comprende. Bien, los rebeldes nos negábamos a eso. No podía pasar de saltar con Pearl Jam a bailar con Wilfrido Vargas en un mismo paso. Había que buscar algo...
Este grupo había pasado del trip-hop denso noventero a algo más discotequero, con más swing, con más funk, con más disco: Diva Gash:
Entonces, te complemento con esas dos referencias. Primero, los mexicanos de Monterrey (ciudad de frontera, tex-mex), Plastilina Mosh:
Y los venezolanos, más cercanos al merengue ochentero que emanaba de Venezuela, Los Amigos Invisibles:
Y resulta que, a diferencia de tener que volarse la cabeza con una escopeta en un ataque de depresión, uno se puede disfrutar, bailar (más o menos) y una que otra chica atraer y romper el cerco que Bogotá te impone en cuestiones de relaciones sociales. Finalmente, darte cuenta que tienes algo de sangre latina corriendo por tus venas (no eres de Seattle, hombre, no) y puedes, inclusive, mezclar sonidos de Cartagena con sonidos de Brixton.
Hola,
Hoy debería haber cruzado el Charco un tipo que me encanta. También ochentas-noventas.
El contexto: mientras en Barcelona el Gato Pérez revoluciona la música popular y otros se dedican a la "música galáctica" y la Onda Layetana (esto es para otro día), en Madrid los hijos de la burguesía (que podían comprar amplificadores, instrumentos y tenían posibles para viajar al extranjero) se dedicaron a montar grupos de rock-pop-punk. Cualquier cosa alejada de los cantautores de los 70 guitarra en ristre.
Se reunían en locales de moda como Rockola y daban conciertos en las universidades donde ellos estudiaban y sus papás daban clase. Eso se llama "movida madrileña". Ahí encuentras a Alaska, Mecano, Gabinete Caligari, Radio Futura... ¿Alguno llegó allá?
Salían en la televisión y en la radio a todas horas, con su pelo largo (pero no excesivo), sus medias rotas (en el caso de las chicas), sus camisas dentro de los pantalones y sus caritas pálidas, no precisamente por el maquillaje expresionista sino por el consumo de sustancias. Pero eso, la generación anterior (los dueños de la tele) lo obviaba.
Mientras comenzaron a caer por la heroína los baterías o algunos "greñudos" la cosa era inteligible: los chicos malos acaban mal. No extrañaba entonces que Kurt Kobain acabara con su ascenso a los cielos... Pero cuando comenzaron a caer los cantantes de grupos pop para niñas, esos hijos de papá con cara de no haber roto un plato nunca, en ese momento se rompió el hilo de plata que sujetaba la historia.
Algunos cayeron fulminados. Enrique Urquijo, el cantante y letrista de Los Secretos, fue encontrado muerto en la portería de un edificio de Madrid. Es como si mañana al salir del ascensor te tropezaras con Calamaro o Cerati con la hipodérmica aun puesta...
Si Enrique Urquijo fue uno de los James Dean de la movida madrileña, su reverso torturado fue Antonio Vega. En los 80 fue el líder de Nacha pop (los de La chica de ayer) pero luego comenzó carrera en solitario, en una espiral de degradación física a causa de las drogas. ¿Nacha Pop llegó? Lucha de gigantes, que oyes en Amores perros, es precisamente una de las mejores de Antonio Vega, pero ya cuando iba solo. Cuenta su experiencia con las drogas precisamente, es la época que te digo
En su acta de defunción, hace seis años, puede poner cáncer de pulmón, pero fue un desgaste anterior el que acabó con él. Durante casi una década estuvo apareciendo y desapareciendo de escena, dejando de repente canciones buenísimas cuando había gente que ya lo daba por muerto. Sus últimas actuaciones son desgarradoras, innecesarias diría yo, demasiadas cicatrices. Lucha me gusta mucho pero, de todas sus canciones, mi preferida es esta pieza que es pura nostalgia: El sitio de mi recreo.
Hola, veamos entonces algunos temas que merecerían haber cruzado el Charco...
Corría, entonces, el año 1991. Los ochentas nos habían abandonado, así como los colores neón, los peinados crespos y los ritmos sintetizados; ahora la gente usaba camisas leñadoras, cabello liso y largo. Acabábamos de cambiar de Constitución en Colombia por una que consideraba a las personas seres humanos: a los indios, a las mujeres, a los negros, a los homosexuales. Nuestro mercado ya no era controlado y podíamos consumir productos importados como CocaCola, Aspirina y McDonalds.
Esa apertura generó una contracultura subterránea musical muy influenciada por el grunge, pero, especialmente, por el punk que vive en nosotros; es como esas enfermedades latentes. El punk corría por nuestras venas, pero no se manifestaba por cuestiones de una sociedad cerrada: el glam, el pop, la música tropical, lo impedían.
Esa explosión subterránea, aupada por los Red Hot Chili Peppers, Pearl Jam, Nirvana y, sobre todo, el rock mexicano y argentino, hizo surgir varios grupos en nuestra dolida Bogotá. La gente buscaba sonidos y letras más cercanas (algo como la Londres de 1976), más raizales, muy al estilo mexicano, repito, con mariachis sonando al fondo de un ritmo grunge.
De allí, surgieron tres grupos que dominaron, en cierta medida, los toques (toque: m. dícese de presentación pública, en sitios cerrados o al aire libre, de grupos de origen punk, cuya audiencia, generalmente, perdía el control en algún momento). En orden de importancia: 1280 almas, La Derecha y Los Aterciopelados.
La Derecha. Era un grupo conformado por Mario Duarte (voz), Josué Duarte, el hermano (batería), Juan Carlos Rivas (bajista de grupos de Jazz) y Carlos Olarte, conocido como “Panelo” (percusión).
Josué, baterista de conservatorio (de la Universidad Nacional, mi universidad) y Juan Carlos Rivas, aportaban la “exquisitez” musical. En mi hipótesis de que todos vemos el mundo desde un punto de vista punk o metal que ya te conté alguna vez, ellos dos representaban el factor “metal” en el grupo, mientras que el Panelo y Mario eran los punkeros.
El Panelo se mató en un accidente de moto y el grupo se disolvió a pesar de que no aportaba gran cosa musicalmente (tocar congas o bongos en un grupo de punk no es gran aporte, la verdad); pero en el grupo la cosa dejó de funcionar.
Ahora, quiero que veas el video de, tal vez, la canción más famosa de ellos. El video es de 1996, posterior a nuestro momento histórico, pero lo representa bien. Con una de las modelos más deseadas del momento, Liana Gretel: Ay, que dolor.
Y quiero que, posteriormente, del mismo disco (llamado La Derecha) oigas mi canción favorita: Be A Ele A De A (tienes oir el video desde el minuto 24:53, porque está el disco completo). Te darás cuenta, lo que mejor distingue a Mario Duarte es que, básicamente, no canta. Recita la letra.
Luego de casi 20 años, La Derecha se vuelve a reunir .Yo imaginaba una re-unión al estilo Led Zeppelin o, peor aún, Kiss o Motley Crue: tipos de 50 años, simulando ser tipos de 20, volviendo a los 90s, volvemos a ser forever-young-self-destruct. Y dije: “estoy muy viejo para ver a La Derecha actuar como niños”, hasta que escuché y vi el primer sencillo del nuevo álbum: El Puñal.
Solo puedo decir: gracias. Se envejecieron, como yo; su sensibilidad es la mía ahora. Entiendo el video, como entendía Ay que dolor, hace 20 años, como si hubieran caminado conmigo todos estos años.
Hola, cuando me hablas de salir de "rumba" yo siempre pienso en la rumba catalana, que es la música típica de las verbenas, de las fiestas en la calle.
Parte de la rumba flamenca, pero modificada por los gitanos que vivían en Catalunya. Luego en los 70 vino un músico argentino, Gato Pérez, que le sumó el "alma negra" a la raíz gitana. Y esta canción te explica un poco eso la mezcla entre gitanos y morenos hecha por un blanco americano. La rumba de Gato Pérez es la música de la transición a la democracia en la ciudad, los años en que se volvía a tomar las calles, las fiestas populares... después de la dictadura. Tiene más canciones muy recomendables: La rumba de Barcelona, Se fuerza la máquina...
La canción que te dejo es Gitanitos y morenos. Es para mi el mejor ejemplo de "rumba catalana":
Hola, espero que el día pase como dice la canción, volando.
No sé si conoces a Camarón, el tipo más más influyente del flamenco de los últimos 40 años. La leyenda del tiempo es una pasada de disco, empezó a tocar con gente que venía del rock y el jazz y es super onírico. Verás la importancia de la percusión en el flamenco, más allá de las voces algo "gritonas" por las que se conoce habitualmente o de los zapateados.
La canción es de Kiko Veneno, que con su grupo consiguió hacer del flamenco algo más cercano al pop. Hay alguna canción suya en la peli El otro lado de la cama.
En La leyenda hay musicados versos de Lorca, muy bellos también (la canción que da título al álbum). Enjoy.